Chrysalis: startups con hambre global desde el fin del mundo

Escrito por Pablo Albarracín en Noticia | 0 Comentarios

22.12.14
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Hace un par de años The Economist habló del Chilecon Valley y cómo el país andino estaba recibiendo emprendedores de todo el mundo con la oferta de capital fresco y una visa para trabajar en el país. Más allá de este fenómeno que apalancó el programa estatal Start-Up Chile, el país sudamericano está destacando en el ecosistema emprendedor como una fuente más que interesante en la producción y calidad de startups con posibilidades de escalamiento global. Chrysalis también tiene algo que decir al respecto.

Guardando las proporciones con los grandes centros globales de emprendimiento en Chile se está generando un interesante ecosistema compuesto por las universidades, el estado, privados y emprendedores, que está generando tecnologías útiles y de gran escalabilidad. Cada día surge una nueva startups y cada día son más los demodays, hackatones o pitchdays, los que congregan cadía día a más y mejores emprendedores.

Cuando el personaje ‘Jobe Smith’ se sumergía en aquellos extraños, coloridos e infinitos mundos virtuales en la película de 1992, “El cortador de césped” (The Lawnmower Man), pocos pensaron en ese entonces que la realidad virtual dejaría de ser una quimera de ciencia ficción y locos científicos, y se convertiría en una tecnología tan real como el laptop que tiene delante de sus ojos. ¿Ha escuchado el dicho de que la realidad supera la ficción? Luego de 22 años la realidad virtual es más real que nunca.

Y mucho sentido tuvo para Facebook esta tecnología, que llevó a la red social a desembolsar US$2.000 millones en marzo de este año por la compra de la compañía californiana Oculus VR, pionera y referente mundial en el desarrollo de la tecnología de inmersión de realidad virtual gracias a sus gafas Oculus Rift. Con ellas podemos reparar la Estación Espacial Internacional con una asombrosa caminata espacial, caer en una montaña rusa del terror, o conducir un carro de Nascar. Las posibilidades son infinitas. Incluso Mark Zuckerberg llegó a decir al momento de la compra que esta será la “próxima gran plataforma”.

Para el Ingeniero Civil en Informática chileno, Juan Reyes, las posibilidades de la realidad virtual y de los Oculus Rift, también son infinitas. Reyes es co-fundador de la startup chilena YOY Simulators que adaptó la tecnología Oculus desarrollando una plataforma de capacitación y entrenamiento de maquinaria industrial, gracias a la realidad virtual. “Permite entrenar virtualmente a los operadores antes de que lleguen a la máquina real, lo que reduce los costos y baja el número de accidentes durante la capacitación o entrenamiento”, dice Reyes. “La idea es no exponer al operador previo a utilizar la maquinaria. Con el visor de las Oculus él siente como si estuviera operando una máquina real”.

La compañía, que tiene su centro de operaciones en el polo universitario de Viña del Mar-Valparaíso, es parte de la cartera de startups de base tecnológica de la Incubadora Chrysalis de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, organización que ve como el ecosistema y talento local puede generar productos de clase mundial, como es el caso de YOY.

En cuanto al simulador propiamente tal, el equipo de YOY creó un software de construcción, que permite al operario-aprendiz ver sus manos y los controles de la máquina, que en la actualidad están disponibles para un puente grúa, una grúa móvil y una grúa de horquilla. El simulador se presenta en una caja que tiene integrado un computador, un visor de realidad virtual (las gafas), los controles de la maquinaria que se está simulando y un notebook para el instructor.
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El operador se coloca el visor frente a los ojos, pudiendo ver la cabina de la máquina y el entorno, puede mover libremente su cabeza para ver desde diferentes perspectivas. “Luego utilizando el control de la máquina, puede realizar diversas maniobras sintiéndose totalmente inmerso en la simulación, ya que el visor cubre todo su campo visual”, explica Reyes. El instructor puede interactuar con el operador utilizando un notebook, teniendo la posibilidad de ver qué está haciendo el operador, cambiar las condiciones climáticas e incluso averiar intencionalmente la máquina para evaluar la reacción del operador.

Todo el set del simulador pesa 17 kilogramos y es transportado en una maleta. Con YOY los obreros pueden realizar más de 27 maniobras como izaje, desplazamiento, obstáculos, vallas o péndulo. “Esto se traduce en un simulador con alto nivel de realismo, incluso se puede sentir miedo al realizar una maniobra peligrosa”, dice Reyes. Para el ingeniero las posibilidades no se detienen y van por más. “Nuestra tecnología podría llegar al siguiente nivel técnico, agregando la posibilidad de interacción entre diversos tipos de simuladores, creándose así un entorno virtual que permita a los operadores trabajar en equipo”.

PIKD: el ‘wearable’ que edita videos extremos sobre la marcha

El consumo y creación de video irá en alza en esta sociedad hiperconectada. 90% de la población global de más seis años de edad contará con un teléfono móvil para el año 2020 y las suscripciones a smartphones sobrepasarán los 6.100 millones, según el Reporte de Movilidad de Ericsson 2014, llevando el tráfico y producción de contenido multimedia a niveles que hace 5 años no se pensaban. Ahora bien, ante todo este big data que se avecina, cabe hacerse una pregunta: ¿cómo poder crear más contenido en video, sin tener que ser un experto en edición y sin tener que invertir horas en editar? La solución: PIKD.

Esta startup de origen austríaco, que cambió los Alpes por Los Andes de Chile central, desarrolló un ‘wearable’, más específicamente una pulsera inteligente que es capaz de seleccionar por sí sola las mejores tomas POV de una cámara GoPro, Garmin, Sony o similar, realizando una edición sobre la marcha, sin ataduras ni complicaciones. Tus videos de snowboard, longboard, surf o skateboard nunca fueron tan fáciles y rápidos de editar gracias a PIKD.

“Nuestra tecnología permite ubicar, guardar y compartir los mejores momentos de tus videos, para no tener que revisar todo el archivo”, dice Moritz Hawelka, co-fundador de PIKD. “Nuestro software indica donde están las mejores tomas, ahorrando mucho tiempo de edición”. 

Los chicos de PIKD apostaron por Chile para escalar y desarrollar su tecnología. Primero llegaron a Start-up Chile, el programa de apoyo a startups globales que buscan localizarse y crecer en Chile, para luego continuar su crecimiento en Chrysalis, donde están continuando su incubación y crecimiento.

Según nos explica Moritz el principal atributo de esta tecnología es la automatización, puesto que,  “con ayuda de métodos de clasificación creamos patrones inimitables que facilitan la ubicación de las mejores tomas en videos POV”, detalla Hawelka.

La pulsera cuenta con sensores de movimiento que permiten el análisis exacto de los movimientos de los deportistas durante su performance y, por medio del software creado por ellos, se sincronizan los datos del wearable y los videos. “Dependiendo del nivel del deportista y del deporte practicado, se indican los mejores momentos automáticamente. Una revisión manual de los videos es innecesaria”, dice Moritz.

Lo destacable, más allá del gran trabajo que se ahorra en la edición, es que una solución así no existe en el mercado. Actualmente se intenta solucionar este problema con análisis de imágenes, pero este acercamiento fracasa para el segmento POV.

“Creamos un sensor inteligente que es único en el mercado, diseñado específicamente para uso en deportes extremos. PIKD reconoce una buena toma en vivo, convirtiéndose así en un sensor inteligente protegible”, señala Moritz. Para ello adaptaron tecnología de sensores en al ámbito del hardware y se establecen patrones que son programados en el microcontrolador del aparato.

Sea en Los Andes, los Alpes o en Aspen, los riders cuentan ahora con un aliado inteligente en sus muñecas.

La tecnología está llegando a sectores que hasta hace 10 años eran impensados de considerar. La agricultura era uno de ellos. Hablar de comunicación máquina a máquina (M2M) o IoT (Internet de las cosas) es algo que suena, aún hoy en día,  a predicciones sobre “el futuro”,  que a tecnologías realmente posibles.  Y si pensasmos en el clásico recolector de frutas (conocido en Chile como “temporero”) en un  “recolector inteligente de fruta”, la imaginación puede que nos juegue en contra.

Una de nuestras startups incubadas, SmartHarvest, desarrolló una tecnología que convierte al clásico temporero o recolector de frutas, en un “temporero inteligente”, al adaptar tecnología NFC, una pulsera inteligente (wearable) y un smartphone, que permite al administrador del campo registrar digitalmente la información en tiempo real y gestionar desde su smartphone, distintos indicadores de productividad, tiempos de cosecha, calidad de la fruta, entre otros aspectos importantes.

La tecnología IoT de SmartHarvest sustituye la clásica anotación con lápiz y papel, y la consiguiente pérdida de productividad, por un registro electrónico y envío automático de los datos a través de “la nube”. Esta tecnología, que ya está siendo aplicada en algunos campos de la zona central de Chile, permite un control y gestión exacto de la producción. Los campos y sus cosechas son desde ahora inteligentes. 

La tecnlogía está pensada para administrar inteligentemente un campo y gestionar la cosecha a distancia, además de entregar reportes sobre la productividad de los “temporeros” y los predios, y rendimientos promedio.

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